sexta-feira, 23 de novembro de 2007

Beppo - Adão anterior ao Paraíso



El gato blanco y célibe se mira

en la lúcida luna del espejo

y no puede saber que esa blancura

y esos ojos de oro que no ha visto

nunca en la casa son su propia imagen

¿Quién le dirá que el otro que lo observa

es apenas un sueño del espejo?

Me digo que esos gatos armoniosos

el de cristal y el de caliente sangre,

son simulacros que concede el tiempo

un arquetipo eterno. Así lo afirma,

sombra también, Plotino en las Ennéadas.

¿De qué Adán anterior al paraíso,

de qué divinidad indescifrable

somos los hombres un espejo roto?
J.L.B.

beppo

«And there are dresses splendid, but fantastical,
Masks of all times and nations, Turks and Jews,
And harlequins and clowns, with feats gymnastical,
Greeks, Romans, Yankee-doodles, and Hindoos;
All kinds of dress, except the ecclesiastical,
All people, as their fancies hit, may choose,
But no one in these parts may quiz the clergy, ---
Therefore take heed, ye Freethinkers! I charge ye»
G.G. (barão B.)

É só atravessar o calçadão


D6/9 Dmaj7 E7/9 Em9 A7/6 F#m7/-5 F#dim
Se você disser que eu desafino amor, Saiba que isso em mim provoca imensa dor

Em7 F#7/+5 Bmaj7 F#dim E7/9 Cm9/G Cm7/G
Só privilegiados têm ouvido igual ao seu, Eu possuo apenas o que Deus me deu

Bm9/F# Dmaj9 E7/9 Em9 A7/6 F#m7/-5 F#dim
Se você insiste em classificar, Meu comportamento de antimusical

Em7 F#7/+5 Bm7 G13/-9 F#maj7 F7/+5 E7/6 A7/6
Eu, mesmo mentindo devo argumentar, Que isto é bossa nova, Que isto é muito natural

F#maj7 Gdim G#m7 Db13/-9 F#maj7 Bm9/F# E13/-9 E7/-9
O que você nao sabe, nem sequer pressente, É que os desafinados também têm um coração

Amaj7 Gdim Bm7/F# E7/6 Em7 Cm6 E7/9 A13/-9
Fotografei você na minha Rolleiflex, Revelou-se a sua enorme ingratidão

Dmaj7 Dmaj9 E7/9 Em9 A7/6 F#m7/-5 F#dim
Só não poderá falar assim do meu amor, Este é o maior que você pode encontrar, viu

Gmaj7 Gm6 F#m7 Bm9/F# Bm7/F# E7
Você com a sua música esqueceu o principal, Que no peito dos desafinados

Cm9/G Ebmaj7 E7/9 A13/-9 Dmaj7 C6 Dmaj9
No fundo do peito bate calado, Que no peito dos desafinados, Também bate um coração
A.C.J.

sábado, 10 de novembro de 2007

Tigre

«La humanidad es soltera y huérfana,
por lo que el ser humano tiene algo de tigre»
E.L.

quarta-feira, 7 de novembro de 2007

A cair do céu

«En el centro de nuestras vidas hubo un verano. Un poeta que no escribió ningún verso, una piscina desde cuyo trampolín saltaba un enano con ojos de terciopelo y un hombre al que una noche se llevaron las nubes. Los días cayeron sobre nosotros como árboles cansados.Ésta es la historia de Miguel Dávila y de su riñón derecho. Y también es la historia de mucha otra gente, de la Señorita del Casco Cartaginés, de Amadeo Nunni el Babirusa o la de Paco Frontón y aquel coche de color fresa y nata en el que se paseaba cuando su padre estaba en la cárcel. Y también es mi propia historia. Al recordar aquel tiempo voy resucitando una parte de mí mismo. Como un viejo paisajista que al pintar los ríos, las hojas de los árboles y el azul de las montañas que tiene frente a él estuviese dibujando el contorno de sus ojos, el trazo sinuoso que el tiempo ha dejado en las arrugas de su piel. Su autorretrato. No sé qué fotografía, de todas las que nos han hecho a lo largo de la vida, sería la que acabaría por definirnos. La que por encima del tiempo diría quiénes hemos sido verdaderamente. Pero sí sé que el verano en el que ocurrió la historia de Miguel Dávila es la foto que define lo que fue el germen, la verdadera esencia de nuestras vidas.A Dávila lo vimos regresar al barrio la mañana de un día despejado de finales de mayo, cuando los jazmines de doña Úrsula empezaban a llenar la calle con su olor dulzón y los gatos que en otro tiempo había despellejado vivos Rafi Ayala maullaban con la desesperación del celo. Dávila tenía la misma figura delgada y altiva de siempre, aunque en la espalda, bajo la camisa blanca y un poco crujiente, llevaba una cicatriz de cincuenta y cuatro puntos en forma de media luna. A Dávila todo el mundo lo conocía como Miguelito. Después de la operación que sufrió aquella primavera también empezó a ser conocido como Miguelito el Poeta o, simplemente como Dávila el Loco. Bajo el brazo llevaba un libro grueso y con el borde de las hojas un poco rizadas. El símbolo de su desgracia.
(...)
Nadie supo nunca dónde estaba el padre del Babirusa. Desapareció aquella noche como si nunca hubiera existido, como si fuese uno de aquellos granos minúsculos de hielo que se derretían apenas tocar el suelo y se fundían para siempre con el agua de la lluvia. “Mi padre fue un fenómeno atmosférico”, repitió el Babirusa cada vez que se refirió a su progenitor. “Se fue como las ranas esas que se llevan las nubes y luego caen con la lluvia en otra parte, sólo que a mi padre todavía no lo han llovido”, y miraba al cielo el Babirusa, sin importarle que no hubiera el menor rastro de una nube o estuviese en mitad de una noche cuajada de estrellas. Su padre siempre estaba a punto de caer del cielo».
A.S.

segunda-feira, 5 de novembro de 2007

O Caminho

«Pero a Daniel, el Mochuelo, le bullían muchas dudas en la cabeza a este respecto. Él creía saber cuanto puede saber un hombre. Leía de corrido, escribía para entenderse y conocía y sabía aplicar las cuatro reglas. Bien mirado, pocas cosas más cabían en un cerebro normalmente desarrollado. No obstante, en la ciudad, los estudios de Bachillerato constaban, según decían, de siete años y, después los estudios superiores, en la Universidad, de otros tantos años, por lo menos. ¿Podría existir algo en el mundo cuyo conocimiento exigiera catorce años de esfuerzo, tres más de los que ahora contaba Daniel? Seguramente, en la ciudad se pierde mucho el tiempo -pensaba el Mochuelo- y, a fin de cuentas, habrá quién, al cabo de catorce años de estudio no acierte a distinguir un rendajo de un jilguero o una boñiga de un cagajón. La vida era así de rara, absurda y caprichosa».
M.D.