terça-feira, 30 de outubro de 2007

No hay caballos - I


No hay caballos - II

«Zapo. Bueno, ¿y qué hacemos ahora con el prisionero?
Sra. Tepán. Lo podemos invitar a comer. ¿Te parece?
Sr. Tepán. Por mí no hay inconveniente
Zapo, a Zepo. ¿Qué? ¿Quiere comer con nosotros?
Zepo. Pues...
Sr. Tepán. Hemos traído un buen tintorro
Zepo. Si es así, bueno.
Sr. Tepán. Usted haga como si estuviera en casa. Pídanos lo que quiera.
Zepo. Bueno
Sr. Tepán. ¿Qué? ¿Y usted, ha matado a muchos?
Zepo. ¿Cuándo?
Sr. Tepán. Pues estos días.
Zepo. ¿Dónde?
Sr. Tepán. Pues en esto de la guerra.
Zepo. No mucho. He matado poco. Casi nada.
Sr. Tepán. ¿Qué es lo que ha matado más, caballos enemigos o soldados?
Zepo. No, caballos no. No hay caballos.
Sr. Tepán. ¿Y soldados?
Zepo. A lo mejor.
Sr. Tepán. ¿A lo mejor? ¿Es que no está seguro?
Zepo. Sí, es que disparo sin mirar. (Pausa). De todas formas, disparo muy poco. Y cada vez que disparo, rezo un Avemaría por el tío que he matado.
Sr. Tepán. ¿Un Avemaría? Yo creí que rezaría un Padrenuestro.
Zepo. No. Siempre un Avemaría. (Pausa). Es más corto.
Sr. Tepán. Ánimo, hombre. Hay que tener más valor.
Sra. Tepán, a Zepo. Si quiere usted, le soltamos las ligaduras.
Zepo. No, déjelo, no tiene importancia.
Sr. Tepán. No vaya usted ahora a andar con vergüenza con nosotros. Si quiere que le soltemos las ligaduras, díganoslo.
Sra. Tepán. Usted póngase lo más cómodo que pueda.
Zepo. Bueno, si se ponen así, súeltenme las ligaduras. Pero sólo se lo digo por darles gusto».
F.A.

segunda-feira, 29 de outubro de 2007

Madrid em Lisboa


Los hombres más capaces de pensar sobre el amor son los que menos lo han vivido; y los que lo han vivido suelen ser incapaces de meditar sobre él.
(...)
La historia del toreo está ligada a la de España, tanto que sin conocer la primera, resultará imposible comprender la segunda.
(...)
¿Qué perfección es ésta que complace y no subyuga, que admira y no arrastra?

J.O.G.

sexta-feira, 26 de outubro de 2007

Morrer de beleza - a comer Lotus




«I walked with my eyes on the path, but out of the corners of them I saw a man hiding behind an olive tree. He did not move as we approached, but I fell that he was watching us. As soon as we had passed I heard a scamper. Wilson, like a hunted animal, had made for safely. That was the last I ever saw of him.
He died last year. He had endured that life for six years. He was found one morning on the mountainside lying quite peacefully as though he had died in his sleep. From where he lay he had been able to see those two great rocks called the Faraglioni which stand out of the sea. It was full moon and he must have gone to see them by moonlight. Perhaps he died of the beauty of that sight».

W.S.M.

segunda-feira, 22 de outubro de 2007

Inscrição sobre as ondas


Mal fora iniciada a secreta viagem
um Deus me segredou que eu não iria só.
Por isso a cada vulto os sentidos reagem,
supondo ser a luz que Deus me segredou.

Ladaínha dos póstumos Natais

Há-de vir um Natal e será o primeiro
em que se veja à mesa o meu lugar vazio
Há-de vir um Natal e será o primeiro
em que hão-de me lembrar de modo menos nítido
Há-de vir um Natal e será o primeiro
em que só uma voz me evoque a sós consigo
Há-de vir um Natal e será o primeiro
em que não viva já ninguém meu conhecido
Há-de vir um Natal e será o primeiro
em que nem vivo esteja um verso deste livro
Há-de vir um Natal e será o primeiro
em que terei de novo o Nada a sós comigo
Há-de vir um Natal e será o primeiro
em que nem o Natal terá qualquer sentido
Há-de vir um Natal e será o primeiro
em que o Nada retome a cor do Infinito
D.M.F.

Nocturno

«Toma y toma la llave de Roma,
porque en Roma hay una calle,
en la calle hay una casa,
en la casa hay una alcoba,
en la alcoba hay una cama,
en la cama hay una dama,
una dama enamorada,
que toma la llave,
que deja la cama,
que deja la alcoba,
que deja la casa,
que sale a la calle,
que toma una espada,
que corre en la noche,
matando al que pasa,
que vuelve a su calle,
que vuelve a su casa,
que sube a su alcoba,
que se entra en su cama,
que esconde la llave,
que esconde la espada,
quedándose Roma
sin gente que pasa,
sin muerte y sin noche,
sin llave y sin dama».
R.A.

Loucos de Amor

F.Q.

domingo, 21 de outubro de 2007

Enganar Mefistófeles

«El reloj dio las once y media. Fausto pensó: "No podrán defenderme". Nada me salvará. Después hubo como un cambio de tono en su pensamiento; Fausto levantó la mirada y continuó: "Más vale estar solo cuando llegue Mefistófeles. Sin testigos, me defenderé mejor". Además, el incidente podía causar en la imaginación de Wagner (y acaso también en la indefensa irracionalidad del perro) una impresión demasiado espantosa.-Ya es tarde, Wagner. Vete a dormir.Cuando el criado iba a llamar a Señor, Fausto lo detuvo y, con mucha ternura, despertó a su perro. Wagner recogió en la bandeja el plato del pan y la copa y se acercó a la puerta. El perro miró a su amo con ojos en que parecía arder, como una débil y oscura llama, todo el amor, toda la esperanza y toda la tristeza del mundo. Fausto hizo un ademán en dirección de Wagner, y el criado y el perro salieron. Cerró la puerta y miró a su alrededor. Vio la habitación, la mesa de trabajo, los íntimos volúmenes. Se dijo que no estaba tan solo. El reloj dio las doce menos cuarto. Con alguna vivacidad, Fausto se acercó a la ventana y entreabrió la cortina. En el camino a Finsterwalde vacilaba, remota, la luz de un coche."¡Huir en ese coche!", murmuró Fausto y le pareció que agonizaba de esperanza. Alejarse, he ahí lo imposible. No había corcel bastante rápido ni camino bastante largo. Entonces, como si en vez de la noche encontrara el día en la ventana, concibió una huida hacia el pasado; refugiarse en el año 1440; o más atrás aún: postergar por doscientos años la ineluctable medianoche. Se imaginó al pasado como a una tenebrosa región desconocida: pero, se preguntó, si antes no estuve allí ¿cómo puedo llegar ahora? ¿Como podía él introducir en el pasado un hecho nuevo? Vagamente recordó un verso de Agatón, citado por Aristóteles: "Ni el mismo Zeus puede alterar lo que ya ocurrió". Si nada podía modificar el pasado, esa infinita llanura que se prolongaba del otro lado de su nacimiento era inalcanzable para él. Quedaba, todavía, una escapatoria: Volver a nacer, llegar de nuevo a la hora terrible en que vendió su alma a Mefistófeles, venderla otra vez y cuando llegara, por fin, a esta noche, correrse una vez más al día del nacimiento.Miró el reloj. Faltaba poco para la medianoche. Quién sabe desde cuándo, se dijo, repre-sentaba su vida de soberbia, de perdición y de terrores; quién sabe desde cuándo engañaba a Mefistófeles. ¿Lo engañaba? ¿Esa interminable repetición de vidas ciegas no era su infierno?»
A.B.C.

sexta-feira, 19 de outubro de 2007

Canção Morena

Me perdería
por tu país moreno,
María del Carmen.
Me perdería
por tus ojos sin nadie
pulsando los teclados
de tu boca inefable.
En tu abrazo perpetuo
sería moreno el aire
y tendría la brisa
el vello de tu cara.
Me perdería
por tus senos temblantes,
por las hondas negruras
de tu cuerpo suave.
Me perdería
por tu país moreno,
María del Carmen.
F.G.L.